dijous, 6 de novembre del 2014

Está noche las Táuridas inundarán el cielo


Aunque durante los próximos dos meses será posible ver estrellas fugaces, en la madrugada de hoy se producirá la mayor concentración 

EPA: Dos aficionados, observando una lluvia de estrellas en 2007

La luna llena ha deslucido casi todas las lluvias de estrellas de este año, pero está moche se producirá la mayor concentración de Táuridas, a pesar de que esta precipitación de meteoros durará casi dos meses. 

El experto del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), Mario Tafalla, ha explicado a EFE que las Táuridas de 2014 "no son muy prometedoras" para el aficionado a contemplar este tipo de espectáculo cósmico pero, al solaparse con otras lluvias de estrellas como las Oriónidas o las Leónidas, "cualquier noche es posible ver una estrella fugaz" durante las próximas semanas. 

Las Táuridas se prolongan este año desde el 19 de octubre al 10 de diciembre y, aunque el máximo se prevé para este 4 de noviembre", Tafalla ha recordado que "no hay un día en el que puedan verse mucho más o mejor que otro, porque están siendo poco intensas y dispersas", lo que considera "una pena", y más con el buen tiempo que está haciendo y que facilita la observación. 

El número previsto de meteoros es "únicamente de cinco por hora" y la jornada en la que se supone se podrán contemplar más está demasiado cerca de la luna llena, por lo que en realidad "no se van a ver casi nada". 

«Bolas de fuego» 

Esta lluvia proviene de la constelación de Tauro y tiene la característica de que presenta bólidos muy brillantes, conocidos como 'bolas de fuego', que "en vez de un destello, llegan a crear una traza en el cielo". 

Según el experto, "se cree que forman parte del cometa 'Eckne', que tiene un periodo de 3,3 años", que a su vez puede provenir de "un objeto más grande que se fragmentó y tiene una distribución de partículas muy amplia", lo que provoca que la Tierra atraviese esa órbita durante más tiempo y la lluvia estelar dure más. 

Además, existen varias familias de Táuridas, entre las que destacan las del norte y las del sur, por lo que no hay un día de mayor actividad definido. 

Contaminación lumínica 

Por si fuera poco, los meteoros de las Táuridas "normalmente son partículas que chocan con la atmósfera a una velocidad baja, lo que las hace aún más débiles". 

Eso sí, Tafalla ha recordado que estos meteoros cuentan con dos ventajas sobre otros fenómenos similares y es que "no es necesario esperar hasta la madrugada para verlas, sino que únicamente tiene que ser de noche, porque Tauro sale pronto" y no necesitan ningún material técnico adicional para contemplarlas bien. 

Así, cualquier momento de oscuridad es "más o menos igual de bueno" para verlas, siempre y cuando "se evite la luna" y se "busque la ubicación con la menor contaminación lumínica" posible. 

«Mirar a vista desnuda» 

El experto del OAN recomienda "mirar a vista desnuda": no hace falta observar el cielo de ninguna manera especial porque las estrellas fugaces aparecen en cualquier parte del firmamento, hay que mirar sin nada que bloquee el campo de visión para poder ver cuanto más cielo mejor. 

Esta lluvia es de las menos espectaculares del año y las condiciones que se dan no son favorables, aunque Tafalla ha recordado que el próximo mes de diciembre podremos disfrutar de un espectáculo cósmico más entretenido con el regreso de las Gemínidas, que tendrán su máximo el día 14 de ese mes, con 120 meteoros por hora. 

"Es una lluvia igual o mejor que la de las Perseidas en agosto, pero menos conocida porque el frío de las noches de invierno no invita a salir a verlas", ha concluido.


Fuente: ABC Ciencia

divendres, 8 d’agost del 2014

Ya están aquí las Perseidas 2014



Todos los años, los observadores del cielo y quienes acampan en la época de verano (boreal) marcan en sus calendarios unas pocas noches clave de agosto: 11, 12 y 13. Estas son las fechas que corresponden a la lluvia anual de meteoros de las Perseidas, la que raramente deja de encantar a quienes la observan. 

Y, este año, se agrega la “súper Luna”. 

Durante la segunda semana de agosto, la Luna llena más grande y más brillante del año contrastará con la lluvia de meteoros favorita de todos; y el resultado podría ser maravilloso. 

El origen de la lluvia de meteoros Perseidas es el cometa Swift Tuttle. Cada 133 años, el enorme cometa se desplaza a través del sistema solar interior y deja a su paso una huella de polvo y arenilla. Cuando la Tierra pasa a través de esta zona de escombros, motas de material del cometa golpean la atmósfera a aproximadamente 225.300 kilómetros por hora (140.000 millas por hora) y se desintegran en forma de destellos de luz. Estos meteoros se llaman Perseidas porque salen volando desde la constelación de Perseo. 

En un año normal, quienes observan el cielo en la oscuridad generalmente cuentan más de 100 Perseidas por hora. Pero éste no es un año normal. 

El 10 de agosto de 2014, justo cuando las Perseidas alcancen su punto máximo, habrá Luna llena. Es más, se tornará llena precisamente cuando llegue al sitio en su órbita que está más cerca de la Tierra (el perigeo). La Luna llena de perigeo del 10 de agosto (también conocida como súper Luna) estará un 14% más cerca y será un 30% más brillante que otras lunas llenas del año. 

“Estas son malas noticias para las Perseidas”, dice Bill Cooke, de la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides (Meteoroid Environment Office, en idioma inglés), de la NASA. “El brillo lunar disipa el telón de fondo de color negro aterciopelado que se necesita para poder observar los meteoros que son poco visibles y reduce abruptamente los conteos”. Pero también hay buenas noticias. 

La corriente de polvo que deja el cometa Swift-Tuttle es ancha y es posible ver las Perseidas también a fines de julio, bastante antes de que llegue la Luna llena. 

Asimismo, destaca Cooke: “Las Perseidas son ricas en bolas de fuego tan brillantes como Júpiter o Venus, las cuales serán visibles a pesar del resplandor”. 

Utilizando una red de cámaras especializadas en meteoros, las cuales están distribuidas en Estados Unidos, el equipo de Cooke ha estado rastreando la actividad de las bolas de fuego desde el año 2008 y ha creado una base de datos de cientos de eventos para analizar. Sus datos muestran que las Perseidas son las “campeonas indiscutidas de las bolas de fuego” de las lluvias anuales de meteoros. “Vemos más bolas de fuego que provienen del cometa Swift-Tuttle que de cualquier otro cometa relacionado”, agrega Cooke. 

Una cálida noche de verano (boreal), un paisaje iluminado por la luz de la Luna y una bola de fuego ocasional que corta el cielo y pasa por una súper Luna: esa vista tiene una belleza especial por sí misma. ¡Disfrute del espectáculo! 


Enlace original: NASA.

dijous, 7 d’agost del 2014

¿Por qué tililan las estrellas?


Las vemos parpadear por la distorsión que nuestra atmósfera produce sobre los rayos luminosos que nos llegan de ellas 


Si observan el cielo en una noche despejada (y sin contaminación lumínica; es decir, fuera de las grandes ciudades), podrán ver cómo una infinidad de puntitos blancos llenan el firmamento. Y si se fijan aún más se darán cuenta cómo unos parecen parpadear y otros no. ¿A qué es debido esto? Bien, en primer lugar hemos de decir que las estrellas son las únicas que titilan, mientras que los planetas permanecen como puntos fijos en la bóveda celeste. La razón por la que vemos parpadear a las primeras es debido a la distorsión que nuestra atmósfera produce sobre los rayos luminosos que nos llegan de ellas. A medida que la luz de una estrella (que es en realidad radiación) va atravesando cada una de las capas de la atmósfera terrestre, se va refractando y cambiando de dirección, puesto que cada una de estas capas tiene turbulencias, temperatura y una densidad diferente, motivo por el cual parece que titile. 

Realmente, nuestros ojos perciben un haz que cambia continua y rápidamente de posición en el cielo y por eso nos da la sensación de brillo continuo. Esto es un quebradero de cabeza para los astrónomos porque este efecto distorsionador de la atmósfera (llamado seeing) afecta a las observaciones de objetos astronómicos, por eso el telescopio espacial Hubble se situó en el espacio. 

No me olvido de los planetas (del Sistema Solar). Estos aparecen como puntos más grandes y no centellean porque al estar más cercanos a nosotros que las estrellas, presentan una superficie y un haz mucho mayor que no se ve afectado por estas perturbaciones. El dato curioso es que, si pudiéramos ver las estrellas desde el espacio, su luz permanecería inmóvil puesto que no tendríamos la influencia de la atmósfera.


Autor: Jovi Esteve
Publicado en: El País

dijous, 31 de juliol del 2014

El gato de Lalande


Escudriñar el cielo nocturno en verano, lejos de la contaminación lumínica de las ciudades, es un espectáculo que nadie debería haber olvidado presenciar al menos una vez en la vida. Miles de luceros esperan ser contemplados en la bóveda celeste. Al margen de las estrellas errantes, los llamados planetas, la esfera de las estrellas “fijas” de nuestros antiguos aparece ante nosotros como todo un juego de puntos luminosos de mayor o menor magnitud. De ahí a jugar a “unir los puntos” va poco trecho. Y, así, prácticamente todas las culturas humanas han dejado huella en el cielo en forma de juegos de palabras, agrupando estrellas de forma más o menos caprichosa para crear las constelaciones. Objetivamente esas formaciones no existen, claro está, porque en realidad se podrían agrupar como a uno le viniera en gana, pero a modo de referencia en el marco celeste han quedado fijadas unas cuantas desde tiempo inmemorial, al menos en occidente. Las constelaciones zodiacales ven pasar entre ellas al sol y los planetas, siendo muchas de ellas recuerdo de antiguos mitos nacidos a orillas del Mediterráneo. 

Cuando occidente descubrió los mares del sur y apareció el novísimo cielo austral ante los cartógrafos celestes europeos, se abrió todo un nuevo mundo de posibilidades (la configuración oficial de constelaciones actual fue fijada por la Unión Astronómica Internacional allá por 1930). Allí, al sur, existía la posibilidad de crear nuevas constelaciones que podrían pasar a formar parte de los mapas, una nueva tradición que marinos y exploradores disfrutarían durante siglos. Lo malo es que el cielo austral se llenó de rarezas como las constelaciones de la “máquina neumática” o la del “microscopio“. 

Repasando los significados de los nombres de las 88 constelaciones canónicas, vemos que aparecen bichos de todo tipo, reales o imaginarios. Ahí están los zorros, peces, osos, serpientes, escorpiones, perros, pavos, conejos, leones, lobos, linces, cuervos, cisnes, palomas, jirafas, águilas, aves del paraíso, lagartos y hasta unicornios y pegasos. Es todo un zoológico, pero falta un animalejo, mi favorito, que no aparece en los cielos. Se trata de los gatos domésticos. 

Para remediar tal omisión imperdonable, aparece en escena el célebre astrónomo francés Joseph Lalande. Aunque era abogado, estudió con pasión astronomía hasta llegar a convertirse en uno de los más grandes sabios del cielo de toda la historia. El caso es que, después de décadas dedicado a la astronomía y tras haber llegado a las más altas cimas de ese campo del saber, a Lalande se le ocurrió que, siendo los gatos sus animales favoritos, hacia los que sentía verdadera pasión, la historia le debía un favor. ¿Por qué no proponer la existencia de una nueva constelación llamada Felis (gato en latín) que remediara tan terrible omisión celeste? Por desgracia, nuestros gatos domésticos siguen sin tener constelación propia, pues en la conformación actual de las constelaciones no se acogió con agrado la idea de Lalande. Sólo en algunos mapas celestes del siglo XIX, como los de Angelo Secchi o los de Johann Bode, aparece la constelación Felis. Mientras tanto, los gatos siguen mirando al cielo esperando obtener una parcela que lleve su nombre a las alturas junto con el resto de fauna celeste. Por cierto, ¿por qué no hay constelaciones con nombres vegetales? Grave olvido que da para pensar.


Fuente de la imagen: Richard W. Pogge.


Un pequeño homenaje a nuestro querido maestro en las constelaciones: Pascual Boluda

dimecres, 30 de juliol del 2014

Astroalcoy: Observación Astronómica veraniega 2014




Espectáculo único: Dos lluvias de estrellas en una misma noche


Cometa 96p/Machholz 1 (NASA).

El máximo de meteoros de ambas se producirá la noche del 29 al 30 de julio; incluso podrán cruzar el cielo «bolas de fuego» Todo parece indicar que durante la noche del martes 29 al miércoles 30 de julio podremos contemplar un espectáculo celeste prácticamente único, la unión de dos máximos de actividad de sendas lluvias de meteoros o estrellas fugaces: las denominadas Delta Acuáridas Sur y Alfa Capricórnidas. Además, tenemos la fortuna de que la Luna no estorbará la observación con su luz, pues tendrá cuatro días de edad (creciente) y se ocultará pronto tras comenzar a oscurecer. 

Las Delta Acuáridas Sur son una curiosa lluvia de meteoros y parece ser la única que procede de un cometa que no pertenece al Sistema Solar y que está de paso por él, lanzado desde otra estrella a las proximidades de la Tierra. 

Así, las partículas que deja el cometa 96p/Machholz 1, que cada 5,24 años se aproxima al Sol, es material de otras estrellas. Sería sumamente interesante poder analizar las muestras de este cometa, bien mediante la recogida de meteoritos sobre el suelo terrestre, cosa muy poco probable, o mediante la recogida de muestras con satélites artificiales. Con ello podríamos conocer si otros sistemas solares son muy parecidos o idénticos al nuestro. Máxime cuando los cometas son uno de los cuerpos celestes más antiguos de un sistema solar cualquiera. 

Sobre este cometa se sabe poco, tiene 6 km de diámetro y su última aproximación acaeció en julio de 2012. Es el más veloz de los cometas periódicos conocidos, acercándose al Sol a 18,4 millones de km, siendo lanzado hasta la órbita de Júpiter. Sabemos que este cometa no pertenece a nuestro Sistema Solar por la escasez de un gas, como es el cianógeno, muy corriente en todos los cometas. 

El rastro de escombros, en forma de diminutas partículas de polvo y hielo que deja el cometa 96p/Machholz 1, choca con nuestra atmósfera a velocidades de 41 km/s, lo que supone una velocidad media, ya que los meteoros de otras lluvias llegan a entrar a hasta 72 km/s. Estos meteoros se hacen muy vivibles debido a su “escasa velocidad” cruzando el firmamento, así que no solo veremos un destello sino una trayectoria luminosa y muchos de ellos dejaran estelas que flotarán en el firmamento durante segundos o minutos. 

Las Delta Acuáridas Sur es una lluvia de meteoros larguísima en el tiempo, pues radian desde el 12 de julio hasta el 23 de agosto uniéndose a otras lluvias meteóricas del verano, como las famosas Perseidas, con máximo la noche del 12 de agosto. Pero esta famosísima lluvia de meteoros, las Perseidas, se verá muy mermada, ya que la Luna estará prácticamente llena, inundando con su luz todo el cielo y perdiéndonos gran parte de los meteoros que pudieran ser visibles. Las Delta Acuáridas Sur son muy intensas. La lluvia tiene su máximo de actividad las noches del 27 al 30 de julio, muy propicias para su observación. La mayor parte de los meteoros que se contemplarán se harán visibles desde el hemisferio sur, aunque desde el norte el espectáculo está también asegurado. El hecho de que se vea mejor desde el hemisferio sur es porque cuando se produce el máximo de la actividad, la constelación de Acuario está muy baja sobre el horizonte SW poco antes del amanecer en el hemisferio norte. El número de meteoros visibles por hora se estima en unos 15 a 20, aunque puede haber picos superiores. El máximo de la actividad está previsto para antes del amanecer. 

Bolas de fuego 

Las Alfa Capricórnidas, no es una lluvia muy abundante -en 1995 se pudieron observar hasta 10 meteoros a la hora-, pero sumada a las Delta Acuáridas Sur, el espectáculo puede ser sublime. Sus radiantes, que es el lugar de dónde provienen, prácticamente están situados en el mismo lugar del cielo. Sus meteoros son lentos, con trayectorias largas y muy brillantes, normalmente explotan antes de apagarse, aumentando su luminosidad en el momento de desaparecer. 

Lo más curioso de esta lluvia es que las partículas que proceden del cometa 169P/NEAT son increíblemente grandes, del tamaño de una canica o de una pelota de tenis, por ello el gran brillo de sus meteoros y el estallido final. Este tipo de lluvias son peligrosas incluso para los satélites artificiales y la Estación Espacial Internacional (ISS). Tengamos en cuenta que estos objetos de proporciones considerables viajan por el espacio a velocidades de 100.000 km/h, por lo que podrían destrozar un satélite o provocar daños irreparables en la plataforma orbital. 

Sus meteoros suelen ser azules o verdes y parecen radiar de la estrella más brillante de la constelación de Capricornio. Las Alfa Capricórnidas en ocasiones son tan brillantes, que pueden iluminar incluso el suelo, y se tienen datos y observaciones directas por la NASA de estos acontecimientos. Éstas se denominan bolas de fuego. 

La lluvia comenzó el 3 de julio y finaliza el 15 de agosto.Tiene su máxima actividad el día 30 de julio junto con las Delta Acuáridas Sur. Si usted está en un lugar oscuro podrá ver un gran espectáculo; dos lluvias en una y dos máximos de actividad de meteoros juntos, no suele ocurrir. 

No podrá distinguir cuál es una u otra lluvia ya que ambos radiantes están muy próximos, pero no importa, la cuestión es ver el mayor número de meteoros o estrellas fugaces. 

Consejos para la observación 
  1. Observe desde un lugar apartado de las grandes ciudades y de las luces. 
  2. No emplee ninguna ayuda óptica, ni prismáticos ni telescopios. Se ve a simple vista. En el caso de que vea una estela persistente puede emplear los prismáticos para que la visión dure más. 
  3. La mejor forma de ver el espectáculo es estar tumbados. 
  4. Una sola persona nunca verá el máximo de meteoros que se hace constar en el artículo, ya que para ello debemos observar el cielo completo y necesitaríamos varias personas, cada una de ellas mirando a un punto cardinal. 


Miguel Gilarte Fernández es director del Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata (Sevilla) y presidente de la Asociación Astronómica de España. 

El Observatorio Astronómico de Almadén de la Plata es un centro abierto a todo el público, incluso para mirar por sus telescopios. Es el mayor observatorio de España dedicado a la divulgación de la Astronomía.


Fuente: ABC

dimarts, 29 de juliol del 2014

El canto de las estrellas: Sistema solar




El Sistema Solar es un sistema planetario en el que se encuentra la Tierra. Consiste en un grupo de objetos astronómicos que giran en una órbita, por efectos de la gravedad, alrededor de una única estrella, conocida como el Sol, de la cual obtiene su nombre. Dicha estrella central, mayor componente del sistema (representa más del 99,85 % de la masa), genera su energía mediante la fusión de hidrógeno en helio, dos de sus principales constituyentes. Según la teoría más aceptada hoy en día, el sistema solar se formó hace unos 4600 millones de años a partir del colapso de una nube molecular que lo creó. El material residual originó un disco circumestelar protoplanetario en el que ocurrieron los procesos físicos que llevaron a la formación de los planetas. El Sistema solar se ubica en la actualidad en la Nube Interestelar Local que se halla en la Burbuja Local del Brazo de Orión, de la galaxia espiral Vía Láctea, a unos 28 000 años luz del centro de esta.