divendres, 29 de novembre de 2013

El cometa ISON puede haber sobrevivido a su "viaje kamikaze"




Las últimas imágenes obtenidas por la NASA y la ESA del cometa ISON indican que al menos parte del astro ha logrado sobrevivir tras su viaje 'kamikaze' junto al Sol. 

Inicialmente, tras las primeras observaciones en las que no se percibía ningún rastro del cometa, muchos astrónomos creían que se había desintegrado por completo debido a las altas temperaturas de nuestra estrella. Sin embargo, el observatorio solar SOHO de la NASA y la ESA ha captado algo de material brillante que podría indicar que el cometa ha logrado sobrevivir. 

La pregunta ahora es es si este material brillante es sólo un resto del cometa fragmentado, o una porción de su núcleo. Según explica la NASA en un comunicado, los últimos análisis sugieren que al menos una pequeña parte de su núcleo sí ha resistido intacta. 

La comunidad científica ha estado muy pendiente del ISON, al que muchos ya han bautizado como "el cometa del siglo". 

"Yo no he visto nada que haya emergido de detrás del disco solar. Eso podría ser el último clavo en su ataúd", aseguraba en la noche del jueves el astrofísico Karl Battams en una retransmisión de este acontecimiento emitida por la televisión de la NASA. "Es triste que parece haber acabado su vida de esta manera, pero vamos a poder aprender mucho más sobre este cometa", ha asegurado este experto. 

Un fósil del antiguo Sistema Solar 

"Lo que lo hace verdaderamente fascinante es que (el cometa) es un fósil de una etapa temprana del Sistema Solar", explicó antes de que se produjera el 'roce' del cometa con el Sol Alex Young, del Centro de Vuelos Espaciales Goddard en Maryland. 

Young indicó que ISON es muy grande, por lo que esperaba que sobreviviera tras "rozar" el Sol. Otros expertos, en cambio, han sostenido desde el principio que el calor de nuestra estrella derretiría el hielo que mantiene unidos los fragmentos del cometa, lo que provocaría su desintegración. 

"Estudiar cometas nos permite observar al pasado y determinar cuáles eran las condiciones del Sistema Solar hace 4.500 millones de años", dijo Young. 

El viaje de ISON cerca del Sol también es una oportunidad para que los científicos puedan estudiar la atmósfera de nuestra estrella. 

Young indicó que ver a este cohete es una oportunidad que se da "sólo una vez en la vida". "Es un cometa prístino ... y no volverá", añadió. 

La primera "prueba de fuego" 

ISON, visto por primera vez en septiembre de 2012 por astrónomos rusos, es un cometa especial que procede de la nube de Oort, una burbuja que rodea todo el Sistema Solar y que, según las estimaciones de los astrónomos, está formada por los restos de la nebulosa que dio lugar al Sol y los planetas hace 4.600 millones de años. 

Nada más descubrirse, ISON destacó por su enorme brillo -considerando la gran distancia que le separaba del Sol- y, desde entonces, astrónomos de todo el mundo esperan divididos que el cometa pase su primera prueba de fuego: el paso por el perihelio, que será el momento en que estará más cerca del Sol. 

La mayoría de los cometas son pequeños cuerpos sólidos helados que sufren cambios dramáticos según se acercan al Sol y sube la temperatura: los hielos que albergan en su interior se calientan, subliman (evaporan) y liberan polvo que reflejan la luz solar y que da lugar a la mancha difusa que envuelve al núcleo (coma) y la cola. 

José Luis Ortiz, un investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) que participa en una campaña de observación de ISON, explica que "al igual que le está pasando a ISON en las últimas semanas", los cometas registran episodios puntuales de violenta actividad en los que su brillo se intensifica súbitamente. 

"No se conocen bien los mecanismos que causan estos estallidos de actividad pero en la mayoría de los casos se producen cuando al acercarse al Sol los hielos que albergan en su interior reciben el calor del Sol y se evaporan bruscamente", señala Ortiz.

Fuente: El Mundo

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