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dimarts, 28 de novembre del 2017

El gran cometa que acabó con la astronomía otomana


Pocas personas pudieron observar con precisión el paso de este cometa en 1577 


Taqui al Din en el observatorio de Estambul
El imperio otomano alcanzó su máximo esplendor entre los siglos XVI y XVII, y supuso un poderoso contrapoder para las monarquías de la Europa Occidental, llegando a convertir el mar Mediterráneo en un auténtico lago turco. Su decadencia comenzó en la segunda mitad del siglo XVI, tras los fracasos en las luchas contra el Sacro Imperio Romano y diversas intrigas palaciegas. Pero a veces se olvida un episodio que marcó un punto de inflexión en la historia, que provocó que el que podría haber sido un país que apostaba por la ciencia y el progreso sucumbiera a la superstición de los sultanes. Todo empezó con el paso del llamado gran cometa, en el año 1577. 

Aquel gran evento astronómico solo lo pudieron observar con precisión unas pocas personas en todo el mundo. Tycho Brahe, desde el observatorio astronómico más importante de Europa, en la ciudad de Uraniborg (cuyas mediciones permitirían años más tarde a Johannes Kepler elaborar las leyes que rigen los movimientos del Sistema Solar) y Taqi al-Din, en su observatorio astronómico de Constantinopla, la actual Estambul, comparable con el anterior. 

Taqi al-Din construyó el observatorio bajo las órdenes del sultán Murad III en 1574. También el Gran Visir Soqullu Muhammad Pasha tenía interés en que se llevase a cabo el proyecto científico, pues se quería actualizar las obsoletas tablas astronómicas, los catálogos de objetos celestes que listaban las estrellas, planetas y cometas por categorías como la morfología, su origen o el método de detección así como las efemérides celestes. Para elaborar las tablas necesitaban nuevas y precisas mediciones. 

En el observatorio disponían de instrumentos de la mayor excelencia, que lo hacían comparable al Tycho Brahe. Pero, desgraciadamente, el recorrido de la instalación fue corto. Unos meses después de su inauguración, en el primer día del Ramadán de 1577, un cometa de gran luminosidad cruzó el cielo nocturno, el que después se conocería como el gran cometa. Su paso coincidió con el momento en el que el sultán iba a iniciar una campaña militar contra Persia. El sultán inquirió a Taqi sobre el significado del cometa: ¿anunciaba buenas nuevas con respecto a la próxima guerra? El cometa apuntaba en dirección a Persia, había aparecido en la constelación de Sagitario, que representaba al arquero turco, y terminaría en la de Acuario, que representaba la paz. Por lo que, haciendo una lectura fantasiosa de estas observaciones aconsejó la campaña militar. Sin embargo, esta fue un fracaso, y el sultán enfurecido culpó al astrónomo de su desgracia. Sin ningún miramiento ordenó la destrucción del observatorio en 1580. 

Mientras tanto, en Uraniborg, en la isla danesa de Ven, situada en el Öresund entre Selandia y Escania, Tycho Brahe también había registrado el paso del cuerpo celeste. De esas observaciones obtuvo importantes descubrimientos, como por ejemplo, que el coma (o cabellera) del cometa apunta siempre lejos del Sol, o que estos fenómenos ocurrían fuera de la atmósfera. En los años sucesivos el trabajo de Brahe y de Kepler, consolidarían la ciencia en Occidente. Por el contrario, para el imperio otomano el episodio supuso un frenazo. La furia del sultán eliminó de un brochazo la astronomía, y toda la ciencia turca se vio perjudicada. Hasta la llegada al poder de Ataturk, el fundador de la actual Turquía (1923), que volvió a apuntar la ciencia como motor de desarrollo, la investigación no se recuperó. 

Cinco años después de la destrucción del observatorio murió Taqi al-Din en la ciudad de Constantinopla. Nacido en 1526 en Damasco, había dedicado toda su vida al estudio de la astronomía, la óptica, las matemáticas, y también a la filosofía. Comenzó su formación en El Cairo (Egipto) en el campo de la Teología. Entre sus muchas contribuciones publicó en 1551 un tratado de ingeniería -El Sublime Método de las Máquinas- donde se adelantaba a la turbina de vapor inventada por John Wilkins en 1648. 


Manuel de León es profesor de investigación del CSIC y director del ICMAT. 

Café y Teoremas es una sección dedicada a las matemáticas y al entorno en el que se crean, coordinado por el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT), en la que los investigadores y miembros del centro describen los últimos avances de esta disciplina, comparten puntos de encuentro entre las matemáticas y otras expresiones sociales y culturales, y recuerdan a quienes marcaron su desarrollo y supieron transformar café en teoremas. El nombre evoca la definición del matemático húngaro Alfred Rényi: “Un matemático es una máquina que transforma café en teoremas”.


dilluns, 10 de març del 2014

El mapa del cielo, una guía en alta mar



Las fases de la Luna.


Desde tiempos remotos, los movimientos de los astros suscitaron la curiosidad de los antiguos que, mirando al cielo misteriosamente intuían que la coreografía de las estrellas gobernaba el destino de las personas. 

Un momento antes de huir en la luz de la luna, tras ser Heildelberg sitiada por la Liga Católica, hizo una pausa sobre las balaustradas. Conocía bien a “el monje con armadura”. Fugaz como siempre observó de horizonte a horizonte aquellos cielos que lo habían amparado. Tomó una profunda bocanada de aire. Se preguntó por qué el frío universo, infinito y silencioso resplandecía indiferente a su soledad y sus temores. La Guerra de los Treinta Años amenazaba su vida y el maestro alemán Andreas Cellarius, aquella noche entre húmedos escalofríos ideó un cielo acorde… a salvarse de la hoguera. Fiel a su ideología, aunque decidiera pintar un firmamento “aceptable”. De inmediato se puso en movimiento.


Detalle del Atlas.

Un magnífico legado se ha conservado de él. Quien intentó catalogar aquel campo ininterrumpido de estrellas en una obra que reuniría todas las ideas hasta entonces conocidas sobre el Universo. En 1660 recopiló los mapas del cielo más bellos de su tiempo, los llamó Harmonia Macrocósmica, siendo su editor, Johannes Janssonius, convirtiéndose en el primer Atlas Celestial. Un hombre, que hizo soñar al mundo revelándole que el firmamento estaba habitado por constelaciones que nos guiarían allí donde estuviésemos, sus ideas surgieron aquella noche, escapándose de su temor a morir. Hoy existe una reedición que incluye una introducción profusamente ilustrada a cargo de Robert van Gent, uno de los principales expertos en Cellarius, en la que se resume la historia de la cartografía de los cielos. 

El cielo había sido estudiado, lo sabía bien. Desde un cubo con varias capas, el esquema de los zigurats, los templos en forma de pirámide desde donde los sacerdotes babilonios se hicieron astrónomos. La primera sospecha acerca de un cosmos con forma de esferas imbricadas surgió hace 2.600 años. Entonces, Pitágoras ya sabía que la Tierra era redonda como una naranja y Eudoxo de Cnido, matemático de la Academia de Platón, formuló la doctrina que suponía una Tierra inmóvil. Estas esferas concéntricas, como capas de cebolla, girarían con velocidades constantes transportando los cuerpos celestes.

Hipótesis de Ptolomeo.


Incluso se imaginó la «música de las esferas», Atanasio Kircher, en su Musurgia Universalis en 1650 recreó a cada cuerpo celeste emitiendo en su periplo un sonido continuo, de forma que las distintas proporciones de las esferas se traducían en notas diferentes produciendo una armonía sublime. Es una imagen ingenua, pero también el primer intento de explicar el movimiento de los astros sin invocar causas sobrenaturales. 

Aristarco de Samos había deducido un sistema heliocéntrico, en el cual la Tierra tenía movimientos de traslación y de rotación. Lo injuriaron por ello, y la idea de que la Tierra era el ombligo del cielo sobrevivió hasta el siglo XVI.

La Tierra como ombligo del Universo (siglo II).


El griego Claudio Ptolomeo, que vivió en Alejandría en el siglo II, recopiló ese tinglado geocéntrico en un libro clásico que los árabes llamaron Almagesto. En su mecánica celeste, el griego presumía una Tierra fija sobre la que orbitaban los demás cuerpos celestes. Luego nuestro cielo quedó hibernando sin demasiadas observaciones, hasta que en 1543, el polaco Nicolás Copérnico publicó La revolución de las esferas celestes. Postulaba que la Tierra no era el centro de nada, sólo permanecía orbitando alrededor del Sol y sobre su propio eje en ciclos de 24 horas.

Sistema copernicano y las estaciones terrestres (1524).


Pasamos unas décadas y el danés Tycho Brahe solo precisó la posición de 777 estrellas para dibujar una nueva carta celeste. Invirtió 25 años en su catálogo y un año después de su muerte, en 1600, su discípulo Johannes Kepler publicó los resultados. Plano de Braheum. Plano de Braheum. 

Plano de Braheum.


Con la ayuda del telescopio, Galileo Galilei, que había descubierto las lunas de Júpiter y documentado las fases de Venus, ofreció las pruebas inatacables de la validez del sistema copernicano. Cellarius lo sabía, pero bastante había sufrido huyendo de las persecuciones religiosas por Alemania, Polonia y Flandes como para meterse en camisa de once varas. Finalmente, él era más un dilettante que un científico, por eso hizo de su Harmonia una compilación, más que un tratado, una historia de la evolución de la astronomía. 

Su obra registra 29 planchas que reflejan la bóveda celeste, la mayoría muestra un universo geocéntrico. A pesar de esta miscelánea en la que tanto vale lo antiguo como lo moderno, la Harmonia resulta una de las obras más excepcionales del XVII, por su grandiosidad y belleza, especialmente de sus escenografías: planchas que muestran la Tierra en cuatro perspectivas diferentes. Pero para el astrónomo profesional aportaba pocas novedades, ni cuadros con cifras, ni ejemplos de cálculo. Eran tiempos del Barroco, y en el gusto de la época, los grabadores se esmeran tanto en la pureza de las figuras mitológicas que apenas se distinguen las estrellas. La estética se impone a la utilidad.

El espectáculo del hemisferio boreal (1660).


Cellarius realizó su Atlas en 1660 salvándose de la inclusión en el Índice de libros prohibidos gracias al sabio jesuita Athanasius Kircher, que abogó ante la Curia diciendo que se trataba de un libro de Historia. Los coleccionistas llaman a esta delicada joya tipográfica “albo corvo rarior.” La distinguen como más rara que un cuervo blanco.

Esfera Armillar.


La Astronomía y el desarrollo de los mapas celestes, constituyen un apartado de la historia estrechamente ligado al mismo de la navegación en alta mar. Tan apasionante como lo es el firmamento. Antes de 1610 se inventa el telescopio, posiblemente un invento de Hans Lippershey, alemán fabricante de lentes, a partir de aquí, la imaginación científica como la popular se cautiva por la astronomía. Se activó entonces un mercado sediento de esferas celestes y sus conocimientos, sistemas cosmológicos y calendarios. 

En la ciencia, con la Cosmografía y sus instrumentos, se pudo determinar la posición de las estrellas sobre la bóveda celeste, valiéndose del astrolabio que durante los siglos XVI al XVIII, fue utilizado como el principal instrumento de navegación, hasta la invención del sextante, en 1750. Tecnologías que favorecieron el arte náutico y las exploraciones transoceánicas. 

El cielo quedó representado en nuestro atlas de Andreas Cellarius y allí en1660, hubo quienes prefirieron seguir mirando hacia él, donde quizás se dibujaban los sueños que podían hacer más hermosas sus vidas. 

Se sentía un historiador del firmamento al servicio de navegantes y otros mansos contempladores de la noche. Estaba seguro de que había creado, el Atlas con las más espectaculares ilustraciones en la historia de la astronomía. 

Hombre de aficiones variadas y ocupaciones plurales, principalmente maestro de latines y constructor de fortificaciones. Permanece neutral, por si la hoguera… de todos modos el Universo seguiría en armonía su curso ineluctable, frío, infinito y silencioso. Resplandecería indiferente a su soledad y a sus temores. Aunque esta vez lo había pintado, transformándolo en un cielo divino.

Escrito por: Andrea Zucas
Publicado en: Espejo de Navegantes
 

dijous, 26 de desembre del 2013

Breve Introducción a la Navegación Astronómica




Uno de los mejores tratados sobre navegación astronómica que hemos podido encontrar en internet. 
Su autor es Henning Umland.

Recomendamos visitar la entrada de Wikipedia:

Historia de la Navegación Astronómica.




Navegación Astronómica



En este video planteamos de manera sencilla los fundamentos de la Navegación Astronómica: las definiciones de las coordenadas horizontales y horarias, el triángulo de posición, etc,


En este video damos continuidad a nuestro programa de Capitán de Yate On line. Corresponde al segundo paso a continuación del video Navegación Astronómica 1. Hablamos de manera directa del proceso de cálculo ordinario, de las correcciones a las alturas observadas con el sextante, y además hacemos una toma de contacto con la utilización del Amanaque Náutico.


Continuamos en los primeros pasos de la Navegacion Astronómica, pero avanzando rápidamente hacia la resolución práctica de problemas. Correccción de alturas del sextante, utilización del Almanaque Náutico, Horario y declinación del sol, ángulo en el polo. Representación gráfica del triángulo de posición.


Navegación astronómica: Hoy un cálculo con tres observaciones simultáneas en el crepúsculo: Venus, Sirio y Dubhe. Explicamos la manera de construir la carta en blanco en la que a continuación representamos la situación por bisectrices, es decir, la construcción y el análisis del gráfico que constituyen las rectas de altura para obtener la posición del barco en el momento de las observaciones.


Calculamos mediante el Almanaque Náutico la hora de la salida o puesta del sol en una determinada posición de la tierra. Resolvemos el problema clásico de situación por dos observaciones realizadas al sol, una por la mañana y otra al mediodía, la llamada meridiana. Hace falta aplicar una nueva ecuación que permite calcular la hora de paso del sol por el meridiano móvil de un barco en navegación a un rumbo y a una velocidad determinados. Terminamos con la resolución gráfica.

diumenge, 22 de desembre del 2013

600 años del reloj astronómico de Praga




El reloj astronómico de Praga construído en 1410, es un mecanismo convertido en monumento nacional que, además de dar la hora, representa las posiciones del sol y la luna, los meses del año e incluso a los apóstoles y que tiene un peculiar funcionamiento. En este año del 2010 se ha cumplido el 600º aniversario desde que el relojero Nicolás de Kadan y el profesor de matemáticas y astronomía de la universidad Carolina de Praga, Jan Sindel construyeran su parte más antigua. Para la ocasión han preparado un vídeo mapping, un espectáculo multimedia en el que se han proyectado imágenes sobre el edificio en el que se halla ubicado, consiguiendo efectos visuales y sonoros de primer orden.



dimarts, 28 de febrer del 2012

Deu i la Ciencia: L'Univers (Aristarc de Samos i els vikings)


Aristarco fue un astrónomo y matemático griego, nacido en Samos, Grecia. Él es la primera persona, que se conozca, que propone el modelo heliocéntrico del Sistema Solar, colocando el Sol, y no la Tierra, en el centro del universo conocido. Aristarco fue uno de los muchos sabios que hizo uso de la emblemática Biblioteca de Alejandría, en la que se reunían las mentes más privilegiadas del mundo clásico. Por aquel entonces la creencia obvia era pensar en un sistema geocéntrico. Los astrónomos de la época veían a los planetas y al Sol dar vueltas sobre nuestro cielo a diario. La Tierra, para muchos, debía encontrarse por ello en el centro de todo. Los planteamientos del reconocido Aristóteles hechos unos pocos años antes no dejaban lugar a dudas y venían a reforzar dicha tesis. La Tierra era el centro del universo y los planetas, el Sol, la Luna y las estrellas se encontraban en esferas fijas que giraban en torno a la Tierra. Pero existían ciertos problemas a tales afirmaciones.

dissabte, 4 de febrer del 2012

Astronomia en l'Art


En el marco del Año Internacional de la Astronomía, la Residencia de Estudiantes propone una conferencia a cargo de la coordinadora del Año Internacional de la Astronomía en España, Montserrat Villar, científica titular en el Instituto de Astrofísica de Andalucía. La conferencia incidirá en la relación de la Astronomía con el Arte, a través del tiempo y del espacio.

dijous, 10 de novembre del 2011

L'impacte del telescopi en la història de les observacions astronòmiques

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Gabriel Ciscar: Matemàtic i Marí. Entre la gloria i el exili

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dimarts, 12 de juliol del 2011

Mapes del planeta Mart antics



Es tracta d'una serie de mapes del planeta Mart d'abans de l'era de les sondes espacials. Estan fetes per un observatori astronòmic britànic i estan fetes durant una de les oposicions del planeta Mart utilitzant un potent refractor. El cas es que l'observació del planeta Mart i el registre d'els detalls que s'observen en forma de dibuix es encara hui en dia una de les millors formes de gaudir de l'observació d'aquest planeta en la seua oposició.
Com tenim més material per a aquesta tasca en pròximes entrades l'oferirem per si algú de vosaltres vol fer-ho servir aquest estiu.