dimecres, 3 de desembre del 2014

El sol: Historia del calendario






El Calendario es una cuenta sistematizada del transcurso del tiempo, utilizado para la organización cronológica de actividades. Se trata de un conjunto de reglas o normas que tratan de hacer coincidir el año civil con el año trópico. Antiguamente, muchos estaban basados en los ciclos lunares, perdurando su uso en el calendario musulmán, en la fecha de varias fiestas religiosas cristianas y en el uso de la semana (correspondiente a las cuatro fases lunares, aproximadamente). En la actualidad, la mayor parte de los calendarios tienen por referencia el ciclo que describe la Tierra alrededor del Sol y se denominan calendarios solares. El calendario sideral se fundamenta en el movimiento terrestre respecto de otros astros diferentes al Sol.

Astrobiologia: Titan






Con un radio de tamaño "planetario" de 5150 km (similar a Mercurio) Titán es el mayor de los satélites del sistema de Saturno. Posee una densidad de sólo 1.9 g/cm3, por lo que debe contener cantidades apreciables (en torno al 50% de su masa) de hielos, principalmente de agua pero con importantes cantidades de amoniaco y metano helados debido a su posición dentro de la nebulosa inicial. La estructura interna que se ha propuesto para Titán supone una capa de hielo de agua y amoniaco sobre el núcleo rocoso, sobre la que se situaría un océano subterráneo de estos compuestos, bajo una corteza de hielos de agua y metano. Pero el aspecto más interesante desde el punto de vista biológico de Titán no es el supuesto océano subterráneo de agua y amoniaco, sino los procesos que ocurren en su superficie y atmósfera.

dijous, 6 de novembre del 2014

Está noche las Táuridas inundarán el cielo


Aunque durante los próximos dos meses será posible ver estrellas fugaces, en la madrugada de hoy se producirá la mayor concentración 

EPA: Dos aficionados, observando una lluvia de estrellas en 2007

La luna llena ha deslucido casi todas las lluvias de estrellas de este año, pero está moche se producirá la mayor concentración de Táuridas, a pesar de que esta precipitación de meteoros durará casi dos meses. 

El experto del Observatorio Astronómico Nacional (OAN), Mario Tafalla, ha explicado a EFE que las Táuridas de 2014 "no son muy prometedoras" para el aficionado a contemplar este tipo de espectáculo cósmico pero, al solaparse con otras lluvias de estrellas como las Oriónidas o las Leónidas, "cualquier noche es posible ver una estrella fugaz" durante las próximas semanas. 

Las Táuridas se prolongan este año desde el 19 de octubre al 10 de diciembre y, aunque el máximo se prevé para este 4 de noviembre", Tafalla ha recordado que "no hay un día en el que puedan verse mucho más o mejor que otro, porque están siendo poco intensas y dispersas", lo que considera "una pena", y más con el buen tiempo que está haciendo y que facilita la observación

El número previsto de meteoros es "únicamente de cinco por hora" y la jornada en la que se supone se podrán contemplar más está demasiado cerca de la luna llena, por lo que en realidad "no se van a ver casi nada". 

«Bolas de fuego» 

Esta lluvia proviene de la constelación de Tauro y tiene la característica de que presenta bólidos muy brillantes, conocidos como 'bolas de fuego', que "en vez de un destello, llegan a crear una traza en el cielo". 

Según el experto, "se cree que forman parte del cometa 'Eckne', que tiene un periodo de 3,3 años", que a su vez puede provenir de "un objeto más grande que se fragmentó y tiene una distribución de partículas muy amplia", lo que provoca que la Tierra atraviese esa órbita durante más tiempo y la lluvia estelar dure más. 

Además, existen varias familias de Táuridas, entre las que destacan las del norte y las del sur, por lo que no hay un día de mayor actividad definido. 

Contaminación lumínica 

Por si fuera poco, los meteoros de las Táuridas "normalmente son partículas que chocan con la atmósfera a una velocidad baja, lo que las hace aún más débiles". 

Eso sí, Tafalla ha recordado que estos meteoros cuentan con dos ventajas sobre otros fenómenos similares y es que "no es necesario esperar hasta la madrugada para verlas, sino que únicamente tiene que ser de noche, porque Tauro sale pronto" y no necesitan ningún material técnico adicional para contemplarlas bien. 

Así, cualquier momento de oscuridad es "más o menos igual de bueno" para verlas, siempre y cuando "se evite la luna" y se "busque la ubicación con la menor contaminación lumínica" posible. 

«Mirar a vista desnuda» 

El experto del OAN recomienda "mirar a vista desnuda": no hace falta observar el cielo de ninguna manera especial porque las estrellas fugaces aparecen en cualquier parte del firmamento, hay que mirar sin nada que bloquee el campo de visión para poder ver cuanto más cielo mejor. 

Esta lluvia es de las menos espectaculares del año y las condiciones que se dan no son favorables, aunque Tafalla ha recordado que el próximo mes de diciembre podremos disfrutar de un espectáculo cósmico más entretenido con el regreso de las Gemínidas, que tendrán su máximo el día 14 de ese mes, con 120 meteoros por hora. 

"Es una lluvia igual o mejor que la de las Perseidas en agosto, pero menos conocida porque el frío de las noches de invierno no invita a salir a verlas", ha concluido.


Fuente: ABC Ciencia

divendres, 8 d’agost del 2014

Ya están aquí las Perseidas 2014



Todos los años, los observadores del cielo y quienes acampan en la época de verano (boreal) marcan en sus calendarios unas pocas noches clave de agosto: 11, 12 y 13. Estas son las fechas que corresponden a la lluvia anual de meteoros de las Perseidas, la que raramente deja de encantar a quienes la observan. 

Y, este año, se agrega la “súper Luna”. 

Durante la segunda semana de agosto, la Luna llena más grande y más brillante del año contrastará con la lluvia de meteoros favorita de todos; y el resultado podría ser maravilloso. 

El origen de la lluvia de meteoros Perseidas es el cometa Swift Tuttle. Cada 133 años, el enorme cometa se desplaza a través del sistema solar interior y deja a su paso una huella de polvo y arenilla. Cuando la Tierra pasa a través de esta zona de escombros, motas de material del cometa golpean la atmósfera a aproximadamente 225.300 kilómetros por hora (140.000 millas por hora) y se desintegran en forma de destellos de luz. Estos meteoros se llaman Perseidas porque salen volando desde la constelación de Perseo. 

En un año normal, quienes observan el cielo en la oscuridad generalmente cuentan más de 100 Perseidas por hora. Pero éste no es un año normal. 

El 10 de agosto de 2014, justo cuando las Perseidas alcancen su punto máximo, habrá Luna llena. Es más, se tornará llena precisamente cuando llegue al sitio en su órbita que está más cerca de la Tierra (el perigeo). La Luna llena de perigeo del 10 de agosto (también conocida como súper Luna) estará un 14% más cerca y será un 30% más brillante que otras lunas llenas del año. 

“Estas son malas noticias para las Perseidas”, dice Bill Cooke, de la Oficina de Medio Ambiente de Meteoroides (Meteoroid Environment Office, en idioma inglés), de la NASA. “El brillo lunar disipa el telón de fondo de color negro aterciopelado que se necesita para poder observar los meteoros que son poco visibles y reduce abruptamente los conteos”. Pero también hay buenas noticias. 

La corriente de polvo que deja el cometa Swift-Tuttle es ancha y es posible ver las Perseidas también a fines de julio, bastante antes de que llegue la Luna llena. 

Asimismo, destaca Cooke: “Las Perseidas son ricas en bolas de fuego tan brillantes como Júpiter o Venus, las cuales serán visibles a pesar del resplandor”. 

Utilizando una red de cámaras especializadas en meteoros, las cuales están distribuidas en Estados Unidos, el equipo de Cooke ha estado rastreando la actividad de las bolas de fuego desde el año 2008 y ha creado una base de datos de cientos de eventos para analizar. Sus datos muestran que las Perseidas son las “campeonas indiscutidas de las bolas de fuego” de las lluvias anuales de meteoros. “Vemos más bolas de fuego que provienen del cometa Swift-Tuttle que de cualquier otro cometa relacionado”, agrega Cooke. 

Una cálida noche de verano (boreal), un paisaje iluminado por la luz de la Luna y una bola de fuego ocasional que corta el cielo y pasa por una súper Luna: esa vista tiene una belleza especial por sí misma. ¡Disfrute del espectáculo! 


Enlace original: NASA.

dijous, 7 d’agost del 2014

¿Por qué tililan las estrellas?


Las vemos parpadear por la distorsión que nuestra atmósfera produce sobre los rayos luminosos que nos llegan de ellas 


Si observan el cielo en una noche despejada (y sin contaminación lumínica; es decir, fuera de las grandes ciudades), podrán ver cómo una infinidad de puntitos blancos llenan el firmamento. Y si se fijan aún más se darán cuenta cómo unos parecen parpadear y otros no. ¿A qué es debido esto? Bien, en primer lugar hemos de decir que las estrellas son las únicas que titilan, mientras que los planetas permanecen como puntos fijos en la bóveda celeste. La razón por la que vemos parpadear a las primeras es debido a la distorsión que nuestra atmósfera produce sobre los rayos luminosos que nos llegan de ellas. A medida que la luz de una estrella (que es en realidad radiación) va atravesando cada una de las capas de la atmósfera terrestre, se va refractando y cambiando de dirección, puesto que cada una de estas capas tiene turbulencias, temperatura y una densidad diferente, motivo por el cual parece que titile. 

Realmente, nuestros ojos perciben un haz que cambia continua y rápidamente de posición en el cielo y por eso nos da la sensación de brillo continuo. Esto es un quebradero de cabeza para los astrónomos porque este efecto distorsionador de la atmósfera (llamado seeing) afecta a las observaciones de objetos astronómicos, por eso el telescopio espacial Hubble se situó en el espacio. 

No me olvido de los planetas (del Sistema Solar). Estos aparecen como puntos más grandes y no centellean porque al estar más cercanos a nosotros que las estrellas, presentan una superficie y un haz mucho mayor que no se ve afectado por estas perturbaciones. El dato curioso es que, si pudiéramos ver las estrellas desde el espacio, su luz permanecería inmóvil puesto que no tendríamos la influencia de la atmósfera.


Autor: Jovi Esteve
Publicado en: El País